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Mostrando entradas de septiembre, 2013

También en la vida

También en la vida, el llanto, la tristeza, la soledad y el agobio son estaciones para alcanzar la meta del éxito, la prosperidad y felicidad. A lo largo de ese camino, encontramos un sinfín de personas, familia, afectos y amigos a quienes agradecer cada enseñanza que dejaron. No hay desilusión en dicho proceso; solo un profundo aprendizaje. Un gran libro del que resaltamos hojas con una pequeña muesca; esas a las que siempre retornamos para leer de nuevo, otras por su parte van mutando en un sutil olvido. Y para el final de nuestra vida, entenderemos que esas pocas líneas que destacamos, fueron la base de nuestra existencia. Padres, hijos, familiares, amores, sueños y amigos, algunos palpables, otros difusos como una fotografía vista a través del cristal de una botella. No obstante, lo importante es recordar que, aun así, todos ellos son las líneas del libro que escribimos y llamamos vida. Gracias por las gracias que deba dar, y si alguna vez di, espero no recibir agradecimiento. Jamá…

El hombre que quería ver a Dios

Un hombre quería vera a Dios, así que subió a una montaña muy alta donde se instaló y vivió durante un año. Al cabo del año, decepcionado por no haberlo encontrado, decidió partir. Entonces la montaña preguntó:
¿Mis árboles no te han dado sombra suficiente? ¿Mis manantiales no te abastecieron de agua? ¿Con mis animales no conseguiste alimento? ¿Por que te marchas?
Sí, pero yo busco a Dios. ¿Buscas a Dios? ¡Pero, si soy una parte de él! Sin escuchar la montaña, el hombre se marchó. Con la esperanza de encontrar a Dios en un frondoso bosque. Pero transcurrido un año decidió marchar y buscar a Dios en otro lugar, puesto que tampoco ahí no lo había encontrado. Así que los arboles del bosque preguntaron: ¿No eres feliz con nosotros? Sí, pero me falta Dios. ¡Quiero verlo! Si eso te preocupa-Rieron-quédate con nosotros. ¡Mira! -Dijeron, señalando un mono en las ramas de un árbol- ¡Ahí tienes una parte de Dios! ¡Todos somos parte de él! El hombre pensó que los árboles del bosque se burlaban de él y se…

El amarillismo social

El amarillo aporta felicidad, es un color que simboliza festividad y se asocia con el intelecto, el pensamiento y la capacidad de discernir, empero, el amarillismo es un asunto disímil. Un fenómeno que hoy, no solo es adjudicable a la prensa sino a la sociedad en general, en buena medida gracias al impulso de las redes sociales. Si bien los diferentes puntos de vista enriquecen la expresión cultural de toda comunidad; la tendencia de juzgarlo todo desde una óptica “morbosa” sin entender los antecedentes de las diversas particulares de la sociedad, más que aportar, menoscaba la habilidad de construir a partir del natural traspié al que toda relación social está expuesta. La tendencia de sobredimensionar la realidad por medio de textos e imágenes brutales; en la premisa de centrar la información en la agresión, el espectáculo grotesco y la tensión constante. Exaltando conductas morbosas y el impulso concadenado de convertir cualquier asunto en una cadena de odio visceral. El amarillismo…

La clave de la fortuna

Tu hijo no limpia su cuarto y se la pasa viendo televisión, significa que...
!Está en casa! El desorden después de una fiesta, significa que... !Estuviste rodeado de familiares o amigos! La ropa te empieza a apretar, significa que... !Tienes más que suficiente para comer! Tener que limpiar la casa, significa que... !Tienes una casa! Las quejas sobre el gobierno, significa que... !Tienes libertad de expresión! No encuentras estacionamiento, significa que... !Tienes coche! El ruido de la ciudad, significa que... !Puedes oír! El cansancio al final del día, significa que... ¡Puedes trabajar! El despertador cada mañana, significa que... ¡Sigues vivo!
Idea original tomada de la web (derechos del autor)